Cómo la volatilidad extrema está redefiniendo la gestión de riesgos

10 mar 2025

Durante años, las organizaciones se han apoyado en las herramientas tradicionales de gestión de riesgos: largas hojas de cálculo de Excel con columnas de “probabilidad” e “impacto”, a veces incluso con acciones preventivas o de mitigación asociadas, actualizadas una o dos veces al año. Seamos honestos: ¿cuánta atención reciben realmente estas hojas de cálculo por parte de la alta dirección?

Una pregunta más crucial es: ¿qué eficacia tienen estas herramientas en un mundo definido por el cambio rápido y la incertidumbre? ¿No están proporcionando una falsa sensación de seguridad, poniendo así en peligro a nuestras organizaciones?

Las lecciones de Swissair y Credit Suisse

Dos casos de gran repercusión —Swissair y Credit Suisse— ofrecen lecciones dramáticas sobre lo que ocurre cuando las organizaciones fracasan a la hora de comprender y afrontar la realidad. Sin duda ambas compañías contaban con una gestión de riesgos auditada; algo debe de fallar, por tanto, en las prácticas tradicionales, especialmente cuando se combinan con deficiencias de gobernanza y de liderazgo.

Curiosamente, los dos casos ofrecen desenlaces opuestos:

  • Swissair (2001): La quiebra de la aerolínea no fue solo un fracaso financiero: las autoridades subestimaron los intereses que verdaderamente estaban en juego, y las consecuencias fueron irreversibles. Dañó la reputación mundial de Suiza, su resiliencia financiera y la credibilidad de su gestión.
  • Credit Suisse (2023): En cambio, el gobierno suizo actuó con determinación, reconociendo que los intereses en juego iban mucho más allá de un banco. Al intervenir pronto, preservó la estabilidad financiera, salvó miles de empleos y es muy posible que, de paso, creara una entidad competitiva más fuerte.

¿La diferencia? Una comprensión clara de los intereses en juego y, a continuación, la capacidad de actuar con determinación ante circunstancias cambiantes. Si no se encuadra correctamente, se acabará dando una solución al problema equivocado y, por tanto, muy probablemente la solución equivocada.

Por qué la gestión de riesgos tradicional se queda corta

La gestión de riesgos ya no puede ser un ejercicio periférico relegado a largas hojas de cálculo. En el entorno volátil actual, debe convertirse en una herramienta central de liderazgo y de toma de decisiones, plenamente integrada en la estrategia organizacional.

Para prosperar en la incertidumbre, las organizaciones (y los gobiernos) necesitan combinar dos capacidades críticas:

1️ Inteligencia situacional (SITINT): la capacidad de identificar los cambios de contexto y comprender su impacto en su situación específica.

2️ Agilidad estratégica: la capacidad de adaptar dinámicamente su misión, visión, estrategia u objetivos para sobrevivir —y prosperar— en condiciones cambiantes.

La gestión de riesgos moderna exige una vigilancia constante para detectar las señales débiles, evaluar sus implicaciones mediante la inteligencia situacional y ejecutar estrategias inteligentes con agilidad.

Un nuevo enfoque: el modelo de los 4 Puntos de Tensión:

He aquí una idea clave: puede que los riesgos no sean la puerta de entrada más eficaz para gestionar la volatilidad. En su lugar, empiece por preguntarse:

  • ¿Qué intereses están verdaderamente en juego para su organización (TP1)?
  • ¿Qué riesgos se derivan de esos intereses? (TP2)
  • ¿Cómo puede aprovechar las oportunidades (TP3) mientras moviliza a las partes interesadas (TP4) que tienen las llaves para mitigar los riesgos o impulsar resultados positivos?

Este cambio de mentalidad transforma la gestión de riesgos: de un ejercicio defensivo a una estrategia proactiva de resiliencia y crecimiento.

Vea a continuación el modelo de inteligencia situacional de los 4 Puntos de Tensión.

Gerositus® 4 Points Of Tension framework© 2025 - Marco Mancesti
Gerositus® - Modelo de inteligencia situacional de los 4 Puntos de Tensión

Adaptarse a la volatilidad: sus próximos pasos

Para navegar con éxito la volatilidad extrema:

✅ Integre la inteligencia situacional (el modelo de los 4 Puntos de Tensión) en sus procesos de toma de decisiones.

✅ Incorpore la agilidad estratégica (su respuesta real a las conclusiones de la inteligencia situacional) en su cultura organizacional: debe convertirse en una forma de vida, no en una respuesta excepcional.

Invitación a conectar

¿Cómo gestiona su organización los riesgos en este panorama volátil? Comparta sus experiencias en LinkedIn o póngase en contacto para explorar cómo la agilidad estratégica puede redefinir su enfoque de la gestión de riesgos.

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